Eppur si muove (y sin embargo se mueve) es la polémica frase que según la tradición Galileo Galilei pronunció después de abjurar de la visión heliocéntrica del mundo ante el tribunal de la Santa Inquisición.
Desde un punto de vista simbólico, sintetiza la tenacidad de la evidencia científica frente a la censura de la fe, la quintaesencia de la perseverancia del científico ante las convenciones por autoridad. Ya que la Inquisición condenaba a muerte a Galileo si no se retractaba de que la Tierra no giraba alrededor del Sol sino al revés, algún escriba presente apuntó que después de aquel juicio, Galileo siguió pensando: eppur si muove

domingo, 21 de abril de 2013

La falacia de desestimar el reclamo popular por inhomogéneo.

   La crítica desde el oficialismo a las manifestaciones como el #18A siempre gira entorno a la falta de un reclamo concreto. La superposición de distintos reclamos en cambio no es un defecto de la masa que se manifiesta sino que es síntoma de una clara falencia del sistema, la cual se encuentra exacerbada en esta administración. 

   El sistema democrático permite a la gente elegir a sus representantes pero no le da el poder al pueblo de aprobar o desaprobar las decisiones del representante electo. Cuando las medidas que toman los gobernantes son contrarias a las convicciones del pueblo, en su totalidad o bien en sectores, el pueblo no tiene otra opción que callarse la boca y esperar al momento de meter su voto en la urna. Sin embargo, un timming adecuado en la implementación de las decisiones (las más polémicas hacia el principio del período de mandato, las más populistas al comenzar la campaña para el próximo período) y la poca memoria de la gente hace que, a la hora de  elegir a sus representantes, la selección se centre en personalidades y los hechos que éstos llevaron a cabo pasen a segundo plano. Así es como las mismas figuras aparecen una y otra vez y a pesar de haber sido cuestionados en varias ocasiones siguen siendo electos, en algunos casos por abrumadoras mayorías.

    Sin embargo, la maquina de disolver cuestionamientos falla cuando se la fuerza. Si los reclamos no sólo no son escuchados sino que además son desvalorizados, llegando incluso a denigrar públicamente a quien reclama, es que la frustración se convierte en acción y la gente comienza a tratar de hacerse notar. Sale a la calle en multitudes con el afán de ser vista por los gobernantes (cuando suele ser el pueblo el que observa a los que gobiernan) y golpea bombos y cacerolas para hacerse escuchar (cuando suele ser el pueblo el que escucha y calla). La gente busca revertir el canal de comunicación impuesto por el sistema.

   La diversidad de reclamos surge de las actitudes de un gobierno totalitario que acumula reclamos sin respuesta. 

Lean S.