Eppur si muove (y sin embargo se mueve) es la polémica frase que según la tradición Galileo Galilei pronunció después de abjurar de la visión heliocéntrica del mundo ante el tribunal de la Santa Inquisición.
Desde un punto de vista simbólico, sintetiza la tenacidad de la evidencia científica frente a la censura de la fe, la quintaesencia de la perseverancia del científico ante las convenciones por autoridad. Ya que la Inquisición condenaba a muerte a Galileo si no se retractaba de que la Tierra no giraba alrededor del Sol sino al revés, algún escriba presente apuntó que después de aquel juicio, Galileo siguió pensando: eppur si muove

martes, 23 de abril de 2013

La historia local es necesaria, pero no suficiente


   Conocer la historia local permite entender el pasado y el presente. Pero para estimar el futuro se necesita conocer la historia de otras naciones. Lugares donde su pasado se aproxime a nuestro presente.
   Hoy estaba viendo una película de la BBC sobre Hans Litten, un abogado que en el año 1931 hizo prestar declaración a Adolf Hitler sobre hechos de violencia, con el objetivo de desenmascarar su verdadera personalidad psicópata. Por supuesto, como nos dice la historia, no logró detener a Hitler, y eso se debió principalmente a una justicia cobarde que consideraba impensable la idea de que Hitler se volviera un Gran Dictador.
   Les dejo una frase del personaje de Hans Litten que le suelta a Hitler luego del fallido juicio. 

   Cualquier similitud con la actualidad Argentina no es pura coincidencia....

L.S.


[fuera de la corte, Hitler acaba de dar un discurso a la prensa; Litten ahora responde]
 Hans Litten: Ese hombre dice que nos falta fe, que malgastamos nuestras fuerzas, discutiendo y riñendo. Bueno, yo estoy lleno de fe. Es en esas discusiones y contiendas en que creo. Eso es lo que hace a una sociedad. También creo en una ley que establece las reglas de juego para esas discusiones, sin que nadie - absolutamente nadie - esté más allá de su alcance. La ley es el proceso por el cual un hombre fuerte impone voluntariamente restricciones a sí mismo, atado por un arma que pone en manos de su hermano menor. Es lo que llamamos civilización. El hombre que acaba de salir no concibe la ley como un instrumento para proteger a su hermano, sino como una herramienta para destruir a su enemigo. Él quiere que ustedes vivan sin la ley y por lo tanto tendrán que vivir sin ideas. Sus propios pensamientos los convertirán en criminales.