No hace mucho tiempo era considerado normal el hecho de que el hombre engañara a su esposa con otras mujeres. La mujer solía ser consciente de esto porque en la mayoría de los casos el hombre no hacía demasiados esfuerzos para ocultar sus amoríos. Sin embargo, el matrimonio era para toda la vida y, al fin y al cabo, no importa cuantas fulanas tuviera el hombre siempre volvía a casa a brindar amor y alimento a su familia.
Ese tipo de mujer es lo que hoy entendemos por una triste cornuda. Hoy en día cualquier mujer vería esta situación como humillante, denigrante e inaceptable. Pocas mujeres serían tan sumisas de perdonar una situación así sólo por el hecho de que el hombre provea para su familia.
Quizás algún día nos demos cuenta que hoy somos una sociedad cornuda, y el roban pero hacen que justifica todo hoy en día sea sólo un vergonzoso recuerdo de la cultura del pasado.
Sólo hay que levantar un poco el autoestima y decirse: me merezco algo mejor que esto.
Lean S.